HABLEMOS DE DROGAS… ¿QUÉ LES DIGO?
MUCHOS PADRES SE SIENTEN DESORIENTADOS Y NO SABEN CÓMO HABLAR A SUS HIJOS DE LAS DROGAS. PARA AYUDAR LAS FAMILIAS Y EVITAR CONDUCTAS DE RIESGO, LA FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) HA ELABORADO UNA GUÍA CON CONSEJOS Y PAUTAS ADECUADAS A CADA EDAD.
La guía propone un conjunto de pautas sencillas para establecer la comunicación entre padres e hijos desde la cercanía, el respeto y el enriquecimiento mutuo. Está adaptada a cada edad y situación evolutiva de los hijos, Se divide en tres grandes apartados que corresponden a tres grandes grupo de edad: hasta los seis años, de los seis a los doce años y a partir de los doce.
Hasta los 6 años de edad.
A esas edades los niños no conocen ni se interesan por las drogas, por eso cuando se hable sobre el tema se debe hacer con naturalidad y sin alarmismo.
Los niños hacen lo que ven hacer, por eso los adultos deben ser coherentes delante de ellos. Hay que recordarles que las normas son necesarias, para llegar a ser un adolescente que respete las normas sociales.
¿Qué debes hacer?
-No dejes el problema a otros con frases como «ya te lo explicarán en el cole».
De los 6 a los 12 años de edad.
A esa edad son perfectamente conscientes de que las drogas existen y de que hay personas que las consumen.
Los medios de comunicación y el grupo de amigos comienzan a ejercer sobre los niños una influencia que compite con la familia a la hora de informarse sobre las drogas.
Es precisamente éste el momento de iniciar las acciones preventivas.
Es positivo conocer a los amigos de los hijos y fomentar actividades en el hogar. A esta edad no es probable que los hijos se nieguen; sino al contrario, agradecerán la posibilidad de «quedar» con sus amigos en casa.
¿Qué hacer?
-No formules preguntas-trampa, juzgando o rebuscando en sus cajones buscando algo que «lo inculpe».
-Mantén la calma. Los niños son claramente sensibles a nuestros estados de ánimo y captan rápidamente lo que nos asusta. La consecuencia lógica es que traten de ocultar hasta las cuestiones más inocentes.
De los 12 a los 16 años de edad.
El objetivo de los padres debe ser guiar a los hijos hacia una maduración responsable, de forma que vayan siendo progresivamente autoeficaces ante las drogas.
Si se cree que pueden consumir drogas, se debe afrontar la situación con prudencia y si se ve que el consumo es muy problemático, hay que buscar ayuda y tratamiento.
Las drogas no son ajenas a ningún hijo. Aunque ellos permanezcan al margen, en su entorno social el consumo de drogas es una realidad cotidiana. Por tanto, el diálogo sobre el tema es de suma importancia: nunca es tarde para iniciar un estilo de relación abierta, dialogante y receptiva.

